Imagen: Firma del inquisidor Alonso de Salazar Frías.
Javier Pérez Escohotado, artículo en prensa.
A partir de un “procesillo” manuscrito localizado en el archivo de la Catedral de Calahorra, he llevado a cabo la transcripción de este rico fajo de folios, que he contextualizado, contrastado y puesto en relación con la documentación que el Archivo Histórico Nacional (AHN) guarda en el legajo 1683, donde están reunidos los documentos producidos a raíz de la visita al distrito inquisitorial de Logroño que, entre 1619 y 1620, llevó a cabo el inquisidor Martín Carrillo y su secretario Domingo Loriga. La documentación de esta visita aporta una información que, siendo posterior al famoso auto de 1610 contra brujas, se ha utilizado poco o nada y, además, entre los muchos otros datos que aporta, permite reconstruir la parte más humana y desconocida del inquisidor Salazar Frías. El valor añadido de este “procesillo” reside en que, con mucha probabilidad, puede ser el pliego inicial de ese enorme legajo 1683, digitalizado en más de 5000 páginas, al que le faltan los quince primeros folios, que han sido “desprendidos” de la documentación conservada hasta hoy, según indicación del propio AHN en su hoja de identificación. La figura de Salazar Frías que se obtiene de esta investigación responde a los deseos del propio Henningsen cuando expresaba la esperanza de que esos documentos “sirvan para ilustrar la personalidad de Salazar”. Si todas las actuaciones de la visita las respalda Martín Carrillo ante su secretario Loriga, este pliego de cargos lo asume el inquisidor general fray Luis de Aliaga, que lo firma en Barajas el 9 de diciembre de 1621.




